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Relatos de padres y madres sobre la retirada del pañal con respeto

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Quiero compartir con ustedes  experiencias  de algunos padres y madres, que me dieron la oportunidad de acompañarlos en ésta etapa.  Cada familia vivió de diferente  manera la etapa de “ADIÓS AL PAÑAL”.  Nos cuentan con detalle sus sentimientos como padres y madres en esta nueva etapa de sus pequeños y, sobre todo, la PRESIÓN que reciben los niños y los padres cuando es verano, ¡CUANDO LOS PEQUEÑOS CUMPLEN DOS AÑOS Y AÚN NO ESTÁN PREPARADOS PARA DEJAR EL PAÑAL! 

Si ahora están pasando por esta presión social, o están pensando empezar  con el proceso “Adiós al pañal”, creo que será muy útil y reconfortable leer cada experiencia. 

Alba: Verano de los dos años ¡Cuánta presión innecesaria!

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De pronto, antes de darme cuenta, mi hijo pequeño cumplía dos años, y el fantasma de la operación pañal volvía a rondar mi mente. Lo había oído tantas veces que parecía irrefutable: a los 6 meses se mantienen sentados, al año caminan, a los dos años dejan el pañal. Como una especie de ley no escrita que nos tiene que marcar a todos. Aun así no lo tenía tan claro como se supone que hay que tenerlo, y dejé pasar las semanas (¡aquellas valiosísimas semanas de primavera en que la ropa se seca rápido y los niños no se constipan por mojarse una y otra vez!) hasta que un día él mismo se opuso a que le pusiera el pañal. Entonces ya no podía dudar, ¿verdad? Le toca, es la época adecuada, y además él lo quiere… ¡pues vamos! Todo parecía perfecto para lograrlo, todo excepto… bueno, excepto que mi peque no quería participar.

Qué sé yo por qué aquel día no quiso que le pusiera el pañal, pero sin duda no era por querer controlar sus esfínteres ni utilizar el retrete ni el orinal. No sólo se hacía pis encima, y caca, sino que ni siquiera manifestaba incomodidad después. Seguía a lo suyo, sin más. En aquellos momentos me recordaba taaaanto a su hermano mayor… llegué a pensar que no había remedio, que tenía que ser así de difícil, que a lo mejor era genético, que mis hijos funcionaban así… Por suerte, el cuerpo de mi hijo tuvo mecanismos para hacerme saber que las cosas no iban bien: al segundo día sin pañal dejó de hacer caca. No habría sido raro, ya que se estriñe con facilidad, de no ser porque sí que tenía ganas de hacerla: se ponía rojo, se encogía, caminaba apretando las piernas, de todo con tal de no hacer caca. Y ni oír hablar de retrete.

Llevábamos unos meses utilizando el retrete cuando tenía dificultades para hacer caca, ya que parecía que la postura le facilitaba la tarea, pero aquel día empezó a huir del baño. Y yo, poseída por aquella frase (“es ahora o nunca” ¡¡ahora o nunca!! ¡como si se fuese a acabar el mundo!) insistí. Afortunadamente no insistí mucho: al día siguiente (el tercero de nuestra “operación pañal”), después de un rato de verle luchar contra su cuerpo para no hacer caca, le puse un pañal. No fue fácil, eh, él no quería ni verlo de lejos, aquellos dos días ponérselo para dormir había sido una odisea, pero llegó un momento en el que pensé que no podía seguir así, negándose la necesidad natural que tenía. Decidí que no hacía ninguna falta estar sufriendo los dos si podía evitarlo.


Durante unos días (pocos) no fue fácil ponerle pañales, se negaba con todas sus fuerzas. Y durante unas semanas (bastantes) no fue nada fácil capear las opiniones de todo el mundo. Sí, porque de pronto todo el mundo tenía derecho a opinar acerca del trasero de mi niño, y todo el mundo decía las mismas cosas, tan repetidas que aún oigo el eco:

-“cada cosa tiene su momento, y el pañal se quita a los dos años o no se quita bien”


– “tienes que aprovechar ahora con el buen tiempo, que en invierno es una tortura entre secar ropa y curarle catarros”


– “tienes que tener paciencia y firmeza hasta que se acostumbre, y si no lo pide déjale mojado un buen rato, que le moleste, para que no lo vuelva a hacer”


– “si das marcha atrás ahora te va a tomar por el pito del sereno, si se sale con la suya se te va a subir a las barbas y ya nunca serás capaz de quitárselo”

 

Creo que esta última era la que más me fastidiaba, daba a entender que mi hijo se meaba encima sólo por molestar, por demostrarme que él tenía el poder ¡valiente estupidez, si era un niño de dos años! Por suerte, una vez decidí compadecerme de él y evitarle el sufrimiento, no me dejé convencer por las frases hechas y lo dejé tranquilo, con su pañal en el culete y su sonrisa en la cara. 

Pasaron los meses, y con más o menos 2 años y medio empecé a notar que algo estaba cambiando. No sabría decir exactamente el qué, pero todo en él parecía indicar un estadio de madurez diferente. Sí que recuerdo que yo sabía perfectamente cuándo acababa de hacer pis o caca (y no por el olor, ya me entendéis…): se acuclillaba, se quedaba muy quieto unos momentos, y al terminar la cara de satisfacción le acababa de delatar. Y aunque las pistas apuntaban a que el momento probablemente estaba cerca, yo ya estaba escamada y no me apetecía nada volver a buscarnos malos ratos a él ni a mí. Entonces hice lo que antes ni se me había ocurrido ¡qué cosas!: buscar ayuda, información y consejo. Y como las personas de carne y hueso que me encontraba no se salían del guión clásico y los cuatro consejos que no quería seguir, empecé a buscar en la web. Y aterricé en este blog: www.crecerjuntosconarte.es es ¡me gustaría haber apuntado la fecha en que lo descubrí, porque desde luego fue una fecha importante para nosotros!

En muy poco tiempo leí y releí todas las entradas sobre pañales y con el rabillo del ojo comprobaba los movimientos de mi hijo al subir y bajar escaleras, al saltar, le evaluaba el desarrollo motriz hasta sin darme cuenta. ¿Por qué la observación de los movimientos de los niños no forma parte de esa sabiduría popular que te restriegan en la cola del súper? ¿por qué no nos cuentan que puede saberse si físicamente está preparado sin necesidad de intentarlo? ¿por qué asumimos que puede haber meses de diferencia entre un niño y otro en el momento de andar, salir los dientes o hablar, y luego para el pañal todo depende de que llegue “el verano de los dos años”?

¡¡Maldito verano de los dos años, caramba, cuánta presión innecesaria!!

Pues todo parecía decir que efectivamente estaba listo, con una “pequeña e insignificante” excepción: ÉL. Seguía sin querer acercarse al retrete ni al orinal, ni como un juego, ni siquiera como había hecho de más pequeño para evacuar las cacas difíciles. Y una, que ya no tenía ganas de líos, pues no quería intentarlo sin estar medianamente segura de tener alguna probabilidad de éxito. Entonces me decidí a consultar con Valentina, y ella empezó a orientarme con juegos, actividades y cuentos que podrían ayudarnos. Hicimos los deberes cla foto (76)1omo chicos aplicados: jugábamos con agua y plastilina, hundíamos cereales haciendo puntería en el retrete, gritábamos “¡¡alto, voy al baño!!”… La verdad es que resultó divertido, eran un montón de actividades novedosas que hacíamos en familia, le atraían y nos hacían reír mucho a todos ¡algunas de hecho no las hemos dejado!

Y entonces ocurrió: cuando yo ya estaba buscando fecha para el gran día de quitarle el pañal de nuevo, una mañana al vestirlo me dijo con toda seriedad “¡pañal no!”. Justo lo mismo que unos meses antes. Le pregunté si quería ponerse un calzoncillo y hacer pis y caca en el retrete, y me dijo que sí rotundamente, así que fui a buscar los calzoncillos. Teníamos 17, que habían sido de su hermano mayor (ejem, sí, con el mayor necesitábamos muchos… ¡y más, si hubiésemos tenido!), y los 17 hubo que desdoblarlos y extenderlos sobre la mesa para que eligiera el que quería. Se lo puse, y empezó nuestro camino definitivo hacia el control de esfínteres.


No voy a decir que saliese todo maravillosamente a la primera, qué va, voy a ser sincera del todo: nos costó DOS DÍAS. El primer día yo notaba cuándo estaba a punto de hacer pis, aunque él no me decía nada, pero si lo ponía no hacía ni una gota. Daba igual orinal, retrete con asiento reductor o retrete a secas, estaba en tensión y no aflojaba. Al cabo de un par de minutos se hacía pis encima, apenas unas gotas, como si sólo se permitiera aliviarse lo mínimo para seguir caminando, y claro, al momento de cambiarlo volvía a mojarse. Con la “dosis normal” de un pis podía mojarse tres o cuatro mudas de ropa. Sinceramente, el día se me hizo eterno, intentaba relajarle cuando iba al baño para que se confiara y lo dejara salir, pero me pasé el día lavando ropa. ¡¡Ponerle el pañal para acostarlo de noche fue un graaaan alivio!! El día siguiente fue de transición: ya hacía pis en el baño, pero no lo pedía siempre ni mucho menos. Y al tercer día se obró el milagro: no volvió a mojarse. Bueno, sí, volvió a mojarse alguna vez, cómo no, pero no volvió a hacerse pis encima sin avisar, sólo si no llegábamos a tiempo. ¿Os dais cuenta de lo que digo? ¡¡dos días!! ¡sólo dos días y tenía un niño capaz de avisar antes de ensuciarse! Y lo mejor de todo:

¡¡SÓLO DOS DÍAS Y TENÍA UN NIÑO QUE LO HABIA LOGRADO CON ALEGRÍA, SINTIÉNDOSE SEGURO, SIN TENSIÓN!!

Y esta es mi experiencia, necesariamente distinta a la de cualquier otra mamá, válida sólo como ejemplo de lo diversos que son nuestros hijos, lo importantes que son sus ritmos y el daño que podemos hacerles -y hacernos- guiándonos por el calendario oficial en lugar del suyo. ¡¡Para eso, y para desmentir los consejos más habituales que padecemos cuando se acerca el temido verano de los dos años!!”  Alba.

Laura: Entendimos que no era su momento ¡La dejamos feliz con su pañal!

«Estuvimos en mayo en el taller de adiós al pañal.  Ella ya hacía caca en el water, pero no habíamos probado a quitarle el pañal. Desde que hicimos el taller y nos parecía que estaba preparada, le fuimos preguntando en diferentes momentos si quitábamos el pañal y ya hacíamos todo en el water, su respuesta siempre era no y así lo dejamos, incluso ella sola empezó otra vez a no pedir la caca y hacerla en el pañal.

Así que entendimos que no era su momento y la dejamos feliz con su pañal.

El día 1 de septiembre, justo el día antes de empezar la guarde, al quitarle el pañal de la noche me dijo: «mamá, soy muy mayor, ya no cabo en el cambiador, no quiero llevar pañal». Así que, así ha sido, incluso esa noche no se lo quería poner para dormir, pero el resto de días accede a que se lo pongamos para siesta y dormir, eso si, se levanta seca desde ese día, pero no me atrevo a no ponérselo para esos momentos.

El resultado de hacerlo en su momento y empezando la guarde al tiempo ha sido:

Día 1: 3 escapes

Día 2: 3 escapes

Día 3: 0 escapes

Día 4: 1 escape 

Día 5: medio escape, porque al darse cuenta, pudo aguantar y terminar en el baño.

Días 6, 7, 8, 9, 10 y 11: 0 escapes

Haciendo pis y caca en el baño desde el primer día, al principio no lo pedía, se lo decíamos nosotros cada rato y a veces quería y otras no, pero todo con mucha calma. Ahora ya te lo dice y vamos tranquilamente, sin prisas a hacerlo.

Ella feliz y nosotros también de lo fácil que ha sido todo. Tiene claro que es muy mayor, ésta retirada del pañal ha ido acompañada con otras cosas en las que, de repente, no quiere que le ayudes, a comer, a beber en vaso, a bajar y subir escaleras… Ha sido de un día para otro, se ha hecho mayor como ella dice 😉

Después del taller, que es súper interesante y divertido, sobre todo te ayuda a no hacer caso a las prisas y dejar que ellos lleven su ritmo, quedé en contarte cómo se nos había dado y aquí está el resumen.

 Enhorabuena y gracias por tu ayuda.»

6 Comments

  • zavilar Posted 24 mayo, 2012 2:27 pm

    Voy a seguir estos valiosos consejos. aún no me preocupa el tema del añal pero quiero estar atenta a las señales, llegado el momento. Mil gracias por este post.

    • crecerjuntosconarte Posted 25 julio, 2012 2:18 am

      Zavilar: , perdón por contestarte ahora. Tengo un lío con wordpress y acabo de ver tu mensaje.
      Genial que estés atenta a las señales, eso te tranquilizará y estarás muy segura cuando llegue el momento.
      Cualquier cosa que necesites, búscame.
      Un beso grande
      Vale

  • Sonia Posted 29 mayo, 2012 12:38 pm

    Estupenda historia, Alba. Me ha gustado mucho conocer tu experiencia sobre el adios al pañal de tus hijos. Yo tengo una peque que está «en el momento» que tu señalas: verano y dos meses. Y la verdad es que ya se sienta al baño en momentos puntuales, para ir familiarizándose con él y en muchas ocasiones hace pis. Todos en casa celebramos su triunfo con palmas y besos y a ella la encanta. Estamos pensando en dar el paso en breve y creo (espero) que nos saldrá bien, ya sabemos que es un proceso y lleva su tiempo (a unos más que a otros, claro).
    Sin embargo tengo otra hija, de 4 años, que pese a dejar el pañal antes de los 2 años (con facilidad, la verdad) aún mantiene el de la noche porque no hay manera de que se levante seca ni un día. Y me hace gracia que cuando la gente habla de quitar el pañal nadie habla del pañal de por la noche (o en raras ocasiones y se limitan a dar consejos del tipo restringir líquidos a partir de cierta hora).
    Sé que cada niño tiene su ritmo, pero está próximo su quinto cumpleaños y sigue usando braguita pañal para dormir. No encuentro nada que la anime a intentarlo en serio y no será porque no lo intentemos… Sabe que tiene que beber poca agua y levantarse al baño cuando tenga ganas… pero esto último se traduce en ir cuatro veces al servicio antes de dormirse y no volver a ir en toda la noche… No sé… Alguién puede darme algún consejo al respecto? Os lo agradecería de veras. Un saludo y me encanta vuestra pagina!!!
    Sonia

    • crecerjuntosconarte Posted 25 julio, 2012 2:26 am

      Hola Sonia, perdón por contestarte ahora. Tengo un lío con wordpress y acabo de ver tu mensaje.
      Estoy viendo las fechas y ya han pasado varios meses desde que me escribiste.
      Primero, ¿qué tal tu pequeño de dos años? ¿Cómo va su proceso? ¿Ya lo ha dejado?
      Segundo: sobre la retirada del pañal en la noche de tu pequeña de 4 años. ¿Cómo van? Sinceramente el que no tomé líquidos antes de dormir no soluciona nada, me imagino que tu pequeña tiene un sueño muy pesado y por lo tanto le cuesta mucho trabajo despertase cuando su vejiga le esta «gritando» : ESTOY LLENA.
      Muchos niños dejan el pañal de noche a partir de los 5 años, pero para tu tranquilidad, estaría bien que fueras con un pediatra de confianza.
      Por favor cuéntame cómo van? Siento no haber leeido y respondido antes. =)
      Un beso grande
      Con cariño
      Vale

  • Elena Posted 19 julio, 2012 5:41 pm

    Me ha encantado el post! Yo es que nunca la he obligado, no sigo lo de la crianza natural ni nada, simplemente mi instinto, mi peque ha caminado cuando quiso (11 meses), ha comido y come perfectamente de todo, todo le gusta y le sienta bien. Y lo del pañal, pues cuando ella ha querido, se lo quitamos del todo en otoño del año pasado, es decir, con 2 años y pico largos (ella también es de mayo), y la verdad es que yo no tenía ninguna prisa, ni la digo lo que tiene que hacer, es ella la que dijo que quería pis en el hipo (orinal) y ahora en el water, con o sin reductor, la da igual. Así que como ella lo dijo pues hemos tenido mucha suerte, poquíiisimos (creo que en un años 2-3 pipis) pipis hemos recogido! Lo único que no conseguimos son las cacas, que esas nos dice ponme el pañal que quiero hacer caca. Pues bueno, se lo ponemos, la cambiamos y sin más. Cuando nos diga que en el baño pues bien también. Cada niño es así, y la verdad es que me importa un pimiento lo que me diga el resto acerca de mi peque 🙂 quien la que mejor la conoce soy yo, y ya lo hará cuando ella crea. Sin más, y sin agobios. Y la persona que opina o que dice que con 3 años…. bueno, pues hay otros niños que con 5 años no son capaces de hablar como mi peque y sin embargo ella lo hace, se expresa mejor que muchos mayores, pero es que cada nene tiene su propio ritmo. Otros harán cosas que mi peque lo hará más adelante, pero yo no la digo que otros niños lo hacen y tiene que hacerlo. A mí me gustaría que me dijeran que hiciera algo porque otros lo hacen? no, verdad? pues a ella tampoco.

    • crecerjuntosconarte Posted 25 julio, 2012 2:35 am

      Hola Elena, Muchas gracias por compartir con nosotros tu opinión. Estoy completamente de acuerdo contigo que no podemos exigirle a nuestros pequeños cosas que no están preparados.
      Cada niño es diferente por lo tanto necesita diferentes tiempos.
      Pero muchas veces no es fácil aceptarlo, ya que como padres queremos lo mejor para ellos, y que sean los más inteligentes para que no sufran. Pero eso es problema nuestro de nuestros pequeños.
      Te mando u beso muy grande Elena
      Con cariño
      Vale

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